jueves, 12 de abril de 2012

EL COCHE DEL VEINTEPI Y MALDITA SEA MI ESTAMPA

(Huesca, una tarde de abril de finales de los sesenta. Barrio del Perpetuo Socorro de Huesca)
 
 
Que tarde más buena hacía. 
 
Era mediados de abril, ya habían pasado los fríos del invierno y al sol se estaba de maravilla, "decojón" como decían en el Burgo, el Burgo de Osma mi pueblo. 
 
No soplaba el cierzo que en el barrio le pega con fuerza. Como todas las tardes las de mi bloque y alguna vecina más del bloque de la Salvadora, nos juntábamos frente a la tapia del colegio para tomar el sol mientras hacíamos calceta. Bueno realmente yo ni hacía calceta ni ganas que te crió. De joven intenté aprender pero como soy corta de vista no acertaba y lo dejé. No obstante me gusta ver como lo hacen mis vecinas. La Salvadora le está haciendo un jersey de lana verde al Miguelachas. Miguelachas, a quien también llaman en el barrio "elcaparranas" es uno de mis once hijos. Trabaja de camarero como el resto de mis vástagos varones. Durante el invierno están en los hoteles de las estaciones de esquí y en verano se van a los hoteles de la costa. Miguel, el Miguelachas es el mas zalamero de mis hijos, y eso me gusta. A veces si se entera que ha venido a Huesca alguna compañía de teatro o alguna revista musical, coge el coche y se baja del Pirineo en su día de fiesta solo para llevar a su madre, a mi, a la actuación. Los zalameros no dejan de ser zalameros, pero nos gustan mucho a las madres, porque los cariños, aunque sean simples zalamerías nos gustan como los dulces a los diabetos.
 
La Salvadora, que es mucho más vieja que mi hijo, casada con el Juanito, y con dos hijos, creo que está un poco enamorada de él. Por eso le hace jerséis y cosas similares. Este jersey de lana verde es muy grueso porque dice que el Miguelachas pasa frío en Formigal y se puede enfriar. Cuando baja de Formigal el día que libra, la Salvadora sube a casa a tomarle medidas, y en plan de coña le dice que se lo va a dejar muy largo para que no se le enfrié el cerebro de su entrepierna.

¡¡Ya me empiezan a doler las articulaciones, maldito reuma!!. Aunque a veces más que dolor son barruntos de problemas, de problemas por llegar. Seguro que hoy algún gilipollas me termina de fastidiar el día, y es más que posible que sea el de siempre.
 
Esta tarde estábamos más vecinas que de costumbre en el carasol de junto a casa de la Señá Julia, porque hacía una gran tarde de primavera.
- ¿Antonieta no es ese que anda con una muleta el "veintepíchas"? -dijo la Rosina-
- Si parece él
-¿ Séñor Antonio que "laaapasaooo" almacandida, que lleva la pierna escayolada y anda con una muleta como un viejo?
- Nada que me he caído del andamio y me he roto el hueso de la pantorrilla.
- Pues cuídese de los andamios que los carga el diablo.
- Antonieta eso se dice de las armas y no de los andamios -le respondió el veintepíchas-
- No si yo ya sé lo que me digo, pero me voy a callar
- ¡¡Que ustedes, señoras, lo calceteen bien.Ya me gustaría quedarme con estas hermosuras suyas un rato pero yo con esta pierna voy muy lento andado y no sé cuando llegaré casa!!. Es que sin ánimo de ser ordinario ¡¡me estoy pichando...!!
- A ver señor Antonio yo se la sacaría para que mease, pero es que con la de mi marido ya tengo bastante, y me sobra.
- Antonieta se equivoca, al señor Antonio, es decir al aquí presente solo se la saca la francesa, para mas señas mi santa esposa.
- Ala pues sigan con Dios, Antonieta y compaña, que ya si eso volveré mañana, y sino porque me picho encima, con tanta hermosura solana terminaría la rima, bien hoy o bien mañana, pero como me picho me voy de prisa que me da más gana, y la francesa, mi esposa, no está para palanganas.
- ¡¡Que salero tiene usted Dn. Antonio!!
- ¡¡Que usted lo diga tiaelisa!!
 
Una vez que el señor Antonio "el veintepichas" se alejó del corro de mujeres, la Antonieta y la Rosina comenzaron a reírse a carcajadas. Tanto que yo creo que el veintepichas las debió escuchar, pero se hizo el loco para no liarla.
 
- ¿Antonieta se puede saber de que te ríes? -le espeté yo (esta palabra de "espeté" no se si la uso bien, pero se la escuché ayer al Teodoro mi marido y me parece que suena bien)-.
- Pues me rio ni mas ni menos porque el veintepíchas es un trolero. Miente como un cosaco.
- Antonieta se dice "bebes como un cosaco", no "mientes como un cosaco".
- ¿También mentirán los caradesacos digo yo, no?
- Digo que miente porque no se cayó de ningún andamio. Primero porque hace un mes que no tiene tajo, pues su jefe se jubiló y mandó a todos los albañiles a la calle sin darles ni un duro. Segundo porque se la pegó con el seiscientos que se compró hace un par de meses. ¿no os acordáis el domingo pasado por la tarde cuando estábamos aquí en el carasol y pasó el veintepíchas con su seiscientos por delante de nuestras narices y paró el coche a nuestra altura solo para decirnos que iba llevar a su mujer a Zaragoza con el coche para darse el gustazo de tomarse unas cañas en el bar Plata, dónde trabajaste tu Antonieta antes de entrar en carnes? No llegó nunca a Zaragoza porque nada más salir de Huesca a la altura del cementerio -que también tiene guasa tiatomasa- se despistó un momento y acabó metido en los bajos de un camión que circulaba delante. Se le está bien por farolero, aunque alegrar no me alegro que en el fondo él y su mujer son buena gente, pero no es mala idea divina el dar de cuando en cuando un escarmiento a los fantasmas.
 
Si te pega el sol en las articulaciones reumáticas el dolor se nota menos. Por eso bajaba con un vestido de manga corta, incluso en invierno, para que me diera el sol. A veces pienso que las personas nos complicamos mucho la existencia y que las pequeñas cosas son las que verdaderamente importan. Cuanto darían por un poco de sol los pobres desgraciados que se ven en las ventanas de la carcel cuando vamos los domingos a misa. Y nosotros que tenemos gratis el sol y con bastante frecuencia no damos importancia a lo que tenemos. Digo lo de la cárcel porque el domingo pasado ví asomarse por la ventana de la carcel al Tio Elias, un solteron de mi puebo, del Burgo, que era muy amigo de mi padre cuando yo era moceta, y que acabo a cuchilladas con el sargento de la Guardia Civil de mi pueblo porque este rondaba a la hermana de Tioelias a quien no le hacia ni pizca de gracia y por esto el sargento le acusó falsamente de estraperlo. No murió el sargento, pero la cuchillada se la pegó en tal parte que ahora mea como las mujeres. Cuando paso por bajo de la ventana de su celda le grito y como puede se asoma. Se alegra mucho de verme y me dice que está bien que ya le queda poco. Pero al pobre aun le quedan quince años de sombra, piojos y pocasopa. Esta tarde escribiré a mis padres al pueblo y les contaré que lo he visto que se alegrarán. Mi madre me dice que suba un día a verlo, pero me da cosa....
¡Que bien me sienta el sol en las articulaciones!. Por cierto al veintepí le llamamos así porque hay hombres que para trabajar tienen cuatro huevos, pues el veintepí tiene cuarenta. Logicamente él no sabe del mote que le hemos puesto aunque creo que no le importaría. Pero Dios me libre de que se entere la francesa, su mujer, porque nos tira de los pelos y nos arrastra por el suelo. Porque si el veintepí tiene cuarenta huevos la francesa tiene el mil.
- ¡¡Ey trapi!! ¿En que piensas que te has quedado embobada?
- Nada nada en mis cosas.
- Pues despierta hija que las nubes de tormenta se asoman por la esquina.
- ¿Que dices Antonieta si no hay ninguna nube en el cielo, si está todo despejado?
- Trapi con esa manía tuya de no ponerte gafas no te enteras de nada. Quiero decir que ese hombre que lleva una bici en la mano y que va haciendo eses me da la sensa que es Teodoro tu marido.
- ¿Como lleva la entrepierna Antonieta?
- ¡¡Como la va a llevar hijamia pues como siempre meada!!
- ¡¡Maldita sea mi suerte!! ¿Porque habré tenido esta suerte de marido?
- Trapi no te quejes pues el mio bebe y no trabaja. El tuyo por lo menos es trabajador.
- Es cierto Josefina, pero cuando estamos en casa a solas y va muy bedido comienza a insultarme hasta que pierdo los nervios. Por lo menos tu marido llega borracho y se va directo a la cama.
- Trapi no te quejes que el vino nos está amargando la poca salud que tenemos a muchas mujeres de este barrio y yo diría que de Huesca.
- ¡¡Ya. Mal de muchos consuelo de tontos!!
- Si, pero es consuelo.
Ya sabía yo que alguien me jodería la tarde. Ahora lo de siempre, discutir, aguantar insultos, menospreciar a mi familia, hasta que el sueño y el alcohol puedan mas que él y se vaya a la cama. Espero que sea antes de que suban los crios a cenar y no vean el espectaculo. ¡¡Joder ahora se le ha caido la bicicleta. Maldita mi suerte, maldita bicicleta!!. El veintepí será un fantasma pero no se emborracha. ¡¡La putamadrequeparióalmundo!!
- Ala allí os dejo que si no voy detrás de él cuando sube a casa puede partirse la crisma en las escaleras, y por lo menos nos trae el jornal a casa. Guardarme aquí la maldita bici que luego enviaré al crio a buscarla.....